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miércoles 6 de enero de 2010

Blocaire invisible: Today is the day

A lo tonto, tonto... ¡ha llegado la hora de la verdad! La hora de descubriros a qué blogger le tenía que hacer yo el regalito de Reyes. Porque hoy es el día:




La verdad es que me tocó un blogger al que desconocía totalmente. Me sonaba haberle visto la calva en algún lugar de Blogville. Como aquellas personas con las que has coincidido alguna vez en la cola de la panadería. Que te resultan familiares, pero no sabes ni quién son.

Su desconocimiento me llevó a la imprudencia. Sí, tendría que haber sido al revés, ¿no?, "¡córtate un poco, Dusch!" Pero claro, yo era inexperta en este campo. Virgen en el Blocaire Invisible. La emoción me abrumaba, las ansias de la experiencia nueva daban rienda suelta a mis más ocultos instintos juguetones. El descontrol se hizo presa de mí. Y hablé demasiado. Ya en la segunda pista. Porque mi blogger visible no era virgen. Es más, resultó ser un grandísimo experto de los juegos, de las adivinanzas y los enigmas. Y aún más propenso al juego que yo. Así que servidora, en su enorme ignorancia, se descubríó por bocazas ya en la segunda pista bajo su aguda mirada. Sí, señores. Él me insinuó mi identidad hace tiempo. Pero soy un poco cabezona (luego digo de mi trasto, anda que...). Me negaba a dejar de jugar tan pronto. Hice como si nada. Tú sigue buscando. Y a ver si descubres la solución del anagrama-pista que te mandé por correo. Que es lo único en lo que conseguí que se comiera el coco.

Cuando logró solucionar el anagrama-pista ya no hubo peros, ni excusas, ni intentos de evasión. Tuve que admitir mi fracaso. Ya se sabe que de los errores se aprende. A ver si es verdad y me remiendo.

De hecho, él apareció físicamente en esta foto del 25 de diciembre, a las 00:00 horas:



No, no, ni los San Nicolás de chocolate, ni el muñeco de nieve de madera y metal que no es de nieve. Ya, no lo entendéis. Una botella de cava. ¡Qué coño! ¡Pues claro! Dadle la vuelta a la botella y mirad la etiqueta de atrás:





Cava auténtico de "Sansa dormir de noia" (según entendía yo de pequeña) comprado en un súper auténtico alemán.

Ahora ya está claro, ¿no? Es el calvo de los juegos. Pero no éste:




Sino éste otro:



McAbeu, de Xarel-10

El otro soplaba al aire bolitas numeradas análogas a su cabeza y hacía comprar a las mujeres más boletos de lo habitual. Éste, McAbeu, nos hace discurrir de lo lindo con todas sus propuestas. Porque su blog está repleto de crucigramas, adivinanzas, problemas matemáticos y de lógica, anagramas, juegos visuales... En fin, ¡imposible aburrirse! Y siempre ganas algo: entretenimiento, ejercicio neuronal y diversión por cero céntimos el post.

Por aquellas casualidades de la vida, hace unos días fui al museo Experimenta en Freudenstadt. Ahí descubrí una sección dedicada a enigmas visuales y juegos de lógica, por lo que de inmediato pensé en McAbeu. Por suerte iba yo con la cámara a cuestas. Así que fue una ocasión perfecta para hacer unas cuantas fotos enteramente dedicadas a él.



McAbeu, espero que aquest humil regal t'hagi agradat. Com ja et vaig dir per correu, ha estat un veritable plaer jugar amb tu a fet i amagar. M'ha agradat molt conèixer el teu blog i, sobretot, ensumar-hi al darrere una persona riallera i amable, oberta i distesa. Per això alço la copa de cava i et dic: salut!! ;-)

viernes 1 de enero de 2010

De amigos visibles e invisibles

En el primer día del 2010, desde las alturas (es una de las ventajas de ser un gel de ducha: te mezclas con un poco de agua, inspiras profundamente y te conviertes en una burbuja voladora), os mando una lluvia de flores obsequiadas por mi amiga invisible. Porque sí, ella sigue siendo invisible a vuestros ojos y a los míos, que, aunque repletos de sospechas, siguen cubiertos por la sombra de la duda.



 

 

 
 

Y a mi amigo visible (porque, está claro, siempre he sabido quién era y, admitámoslo, yo he dejado de ser invisible para él), le guardé un buen pedazo de empanada findeañera.





Además me voy a quedar a gusto poniendo una canción que me chifla (a ti también, ¿no, amigo visible?) y que rima muy bien con su nombre de guerra. Esto lo dejo como pista para quien tenga ganas de adivinar quiénes son los amigos invisibles ajenos.




¡Hale! ¡Hasta el próximo post! Y cuidado con la resaca, que ya os veo a más de la mitad con ojeras y dolor de cabeza.

martes 29 de diciembre de 2009

Baile de fin de año




Esta comunidad bloguera está repleta de propuestas. La verdad: quien se aburre es porque quiere.

En casa de Violette Moulin, nuestra grande maîtresse de Blogville, hemos encontrado una invitación a la que resultaba difícil resistirse: un baile de fin de año. Como siempre he tenido parejas que se niegan a bailar, pues claro, sólo pensar en esta grandísima oportunidad de bailar con unos cuantos blogueros sandugueros ya me ha erizado los pelillos de los brazos. Y me he apuntado.

Eso sí: las mujeres debemos calzar zapatos rojos y los hombres, negros o muy oscuros. He tenido suerte. Son los de la foto. La elegancia suprema me define.

¿Y qué tenemos que hacer con ellos? Pues enviarle a Violette (violettemoulin@hotmail.com o violette.moulin@gmail.com) una foto o una grabación de nuestros pies bailando de no más de 30 segundos (más que nada, porque los archivos de vídeo ocupan mucho espacio y luego hay problemas de envío). Hasta el 17 de enero tenemos tiempo para enviarle el material.  Y gracias a ello podrá mostrarnos, con ayuda del Veí y de la Rateta, cómo ha ido este baile de fin de año.

Yo ya le he enviado mi grabación a ritmo de BB King. Me he tenido que dominar los pies para que no se salgan del encuadre. Yo no soy de mantenerme en una baldosa. Es fácil adivinar por qué tenía yo tantas trazas para auyentar a los moscones de las discotecas: peligro de contusiones.

Aparte de esto, sólo quería comentar que estaré durante unos días más ausente que presente.

¡Y que tengáis un muy feliz 2010!
¡Os deseo todo lo mejor!

Blocaire invisible: pista 5

La pista de ayer fue una




En realidad es un hombre.


lunes 28 de diciembre de 2009

Blocaire invisible: pista 4

La persona a la que tengo que hacer el regalo de Reyes es una mujer.




viernes 25 de diciembre de 2009

Blocaire invisible: pista 3



  


Y bueno, iba yo a cerrar aquí el post pero... andaaaaaaaaaaa... si ha venido Papá Noel... Y le ha dejado unas cosillas. Mira, mira... Pero no me las hagas enviar, que me sale muy caro y hay que ahorrar. :P






Y todo ello acompañado con un villancico que me gustaba mucho de pequeña. Te lo habría cantado yo misma en persona, pero no es plan de joder la fiesta a la gente. Dicen que es tiempo de paz.





Molt bones festes!!!


¡Y a los demás os deseo igualmente unas felices fiestas! :)

lunes 21 de diciembre de 2009

Reclamación




Un "hola" resuena por el hueco de la escalera. No me respondes. Así que espero directamente un beso a la altura del quicio de la puerta. Hago el ademán alzando la barbilla, semicerrando los párpados, las manos camino de tu cuello. Pero te quitas la chaqueta apartándote, dejándome en el sitio. ¿Qué pasa? No sé si lo he llegado a decir. Y me miras. Tú sólo me miras. Serio, pero apacible, seguro. Una trama entretejes entre ceja y ceja. Comprendo. Me preparo para lo que venga.

Te acercas con parsimonia. ¿Viene ahora el beso? No. No me atrevo a moverme por no contrariar tu plan. Te paseas a mi alrededor, observando, y decides quedarte detrás de mí. Tomas con delicadeza mis muñecas y me las juntas a la espalda en un nudo de pañuelo. Con una idea muy concreta vienes tú, y no me la has contado. La incertidumbre me tensa. Y me calienta. Claro que me calienta. Ya sabes de qué pie cojeo. Y por eso mismo me vendas los ojos, para que aguce otros sentidos. ¡Qué terrible eres cuando quieres! Pero no te quedas satisfecho: procurando rozarme el mínimo imprescindible me levantas la falda y deslizas despacio las braguitas hasta dejarlas por encima de las rodillas. Por instinto echo el trasero atrás, rogando silenciosa tus labios entre mis nalgas. Pero no he llegado a percibir ni tu aliento. Me bajas uno de los tirantes, dejándome un pecho medio descubierto. Y una cosa más: "Arrodíllate, por favor", en un susurro tibio junto a la oreja. Peor eres aún de lo que te creía. Te aprovechas a conciencia de mi mansedumbre.

Obedezco. No me queda otra opción que escuchar para adivinar. Un tintineo: la hebilla. Un rasgueo metálico: la cremallera. Sonidos leves de tejido contra piel... Piel, piel... Me deleito al paso de esa palabra... Piel abajo. Mi memoria ve tus fuertes y hermosos muslos. Y yo maniatada. Te acercas sigiloso: percibo el calor de tu proximidad. El olor de tu proximidad. El olor... Adoro el perfume que emana del cruce donde terminan tus  piernas. Sí: eso es perfume para mis sentidos, y no lo que venden en botella. Me sostienes firme la cabeza, presto a desatar mi perdición, y aplastas tu erección, aún cubierta, contra mi mejilla. Me vuelves animal, quieres que deje de ser aquélla que conocen por tal nombre y tal apellido. La aspiración de tu olor me desespera, abro la boca, me hundo en ti cuanto puedo, impregnándome el rostro de tu distintivo único. La inutilización de mis manos duplica mis ansias: temo que te me escapes.

Y eso haces, sí. Eso mismo. Ciegos los ojos, ciego ahora el juicio por la pérdida del control. Me has puesto el caramelito en la boca, y cuando ya soñaba con su deleitoso relleno, me has privado bruscamente de él. ¿Por qué? Y aún no me has dado ningún beso. ¿Qué te he hecho?

Me toca escuchar otra vez. No estás lejos, intento acercarme, "¡Quieta!", y no sé por qué obedezco de nuevo. Entonces oigo un sonido familiar, rítmico. "¿Te estás masturbando?", pero no atiendes, empiezas a jadear. Abro la boca con la esperanza de continuar yo la tarea que te ocupa. Asomo la punta de la lengua para invitarte a entrar. Me imagino ya el grueso de tu sexo resbalando por ella, abrazado por mis labios, tu glande avanzando hacia las profundidades, buscando irracional el delirio del placer. Mas no aceptas mi cortesía. Oigo tu fricción cada vez más diligente, más líquida. Y me privas... ¡ay, cómo me privas! Mi sexo empieza a palpitar, no sé si de lujuria o de impotencia, y en un acto mimético empiezo a acompañar tus resuellos con mi respiración alterada. "¡Dámelo, por Dios!" Y al fin acallas mi ruego penetrándome con urgencia. Inundándome. Saciándome.

Las fuerzas te han abandonado. No puedes pensar. Sólo tratas de recuperar el aliento. Y aprovecho esa inmovilidad tuya para saborearte a mi antojo en la oscuridad de la venda. "Gracias", suspiras. "Ya soy todo tuyo. Haz de mí lo que quieras". "Vale. Pero, antes que nada, dame mi beso".

domingo 20 de diciembre de 2009

Blocaire invisible: pista 2

Bueno, bueno. Pues ya va siendo hora de poner la segunda pista de la persona a quien tengo que hacer el regalito. Ahí va:

Produce una cantidad considerablemente alta de posts.

A esta persona no sólo le dejo pistas aquí. Me estoy dedicando a marearla un poco, todo hay que decirlo. Creo que juego entre pistas y despiste. Lo siento: ¡me divierte un montón!

También querría hablar un poco sobre mi bloguera invisible. Ella se puso en contacto conmigo por correo electrónico. Por lo visto no nos conocemos, con lo cual hay más trabajo: para ella, que se está comiendo el coco con lo que me podría regalar, y para mí, que tengo que investigar entre las posibles blogueras. Tengo a un par de "sospechosas", pero estoy aún en el estadio de las elucubraciones.

Como he mencionado, ella trata de buscar algo que me pueda gustar. Dado lo poco que me conoce, resolvió pensar en lo que le gustaría a ella, y una de las cosas que más le emocionan son las flores. Así que ya me ha enviado tres de ellas, y las pongo aquí:




 

 


Esta mujer, con su preocupación y dedicación, con sus palabras, me parece directamente encantadora. He tenido suerte, ya lo veo. Todo el conjunto de su proceso es para mí un regalo hermosísimo. Y es que lo mío no es el materialismo, sino el sentimiento. ¡Muchas gracias, amiga invisible!

viernes 18 de diciembre de 2009

Sin entrega

Mi querido Sergio:

Queridísimo en realidad. Sí, no te extrañes. No me pongas esa cara de "eso no va conmigo", que ya te veo. Te conozco lo suficiente para imaginarte con ese gesto tan típico tuyo.

Pero ayer... Te tendrías que haber visto. Esa gelidez, ese cálculo, porque esa expresión iba predefinida, seguro, segurísimo, desde el momento en que resolviste decírmelo. Ya te veía yo un poco raro. Como raro me pareció también que quisieras quedar conmigo con tanta urgencia. Mi cerebro fantástico quiso engañarme con otras ideas. Soy una enamorada de lo inverosímil. Qué le voy a hacer.

Que te ibas, decías. Eso. Por no sé qué y a no sé dónde. Ya no atiné después de clavarme ese "me voy", tan escueto y fino que me atravesó limpio. Y tú hablando y hablando, no se de qué, pero con tono de justificación, que es lo único que capté después del shock. Y mientras gesticulabas y hacías pausas al ritmo de un sorbo de café, comprendí entonces lo que había sucedido en las últimas semanas. Hacía tiempo que lo sabías y, como buen previsor, me suministraste tu ausencia próxima a cucharadas. Tres veces al día, cada ocho horas. Un desacostumbramiento progresivo.

Pero ¿por qué progresivo? ¿Para que no me doliera tanto? Ya. Claro. Algo debes de haber notado. A veces soy muy transparente, aunque intento disimularlo y hacerme la dura. No, no soy nada dura. Te quiero, aunque no sea "lo conveniente", que dirían algunos. Te quiero y nunca he tenido lo que hace falta para soltártelo a la cara, como una hostia bien dada, a ver si te enteras ya de una vez.

¿Ves? Ya me hago la dura otra vez, y eso que no te tengo delante. No sé por qué me provocas esa reacción. Será el muro de protección que crea la incertidumbre. Nos conocemos de hace mucho, pero hay partes de ti que siempre me han resultado impenetrables. Tú ahí, como un dios, irrefrenable, comiéndote el mundo con la boca ancha, pecho fuera, esa energía arrolladora que te envuelve en un torbellino y te eleva, y me has hecho dar vueltas incansables sobrevolando la polución de la urbe, hasta el cielo, hasta la luna, hasta donde tú ni siquiera sospechas. O tal vez sí, y sea más fácil ignorar los desastres que siembras a tu paso. Ya fantaseo. Mejor lo dejo.

Pero la triste realidad es el papel este maldito en el que escribo sandeces. Que he besado mil veces para asegurarme de que tus dedos inconscientes toquen mis besos al sostenerlo tras abrir el sobre. Éstos son besos distintos. No son ésos de mejilla que acaban dados al aire. Éstos son verdaderamente tuyos, imperecederos gracias al retén del papel. Ahí quedarán siempre, para que roces una y otra vez la huella invisible de decenas de labios iguales.

Pero qué digo. Tú esta carta nunca la vas a recibir. Me sentiría más idiota de lo que me siento ya si leyeras esto. Y encima se me ha corrido la tinta en el "me voy" con ese lagrimón que se me ha escapado.

Lo siento, ya no puedo. Ahí va un trocito de corazón. O no, peor aún: se queda sin entregar. Reservado, sin posibilidad de entrega. Inútil ya de por vida.

No hacen falta formalismos de despedida, ¿verdad? Ya da igual.

miércoles 16 de diciembre de 2009

3 en 1: Pista-regalo-cumple

Hoy tocan tres puntos:

Uno

Este año, como viene ocurriendo desde el 2006, se celebra el "Blocaire Invisible". Es como el juego del amigo invisible, pero entre bloggers: te toca uno por sorteo y le tienes que preparar un regalito a medida. Este año han organizado el evento el Veí de Dalt, Anna Tarambana y Alepsi. Ayer celebraron el sorteo y ya sé quién me toca. Quizás habría que ir pensando en hacer una versión española para el año que viene...

Una de las reglas del juego consiste en dejar pistas sobre la persona que me ha tocado. A ver si me encuentra antes de que le caiga el regalo o no.

Pues hale, ahí va la primera pista:

Parece que tiene miedo de que nos aburramos.

¡Juas! Perdón. Me río sola.


Dos

Ayer fue el último día del curso de español de este semestre. Y me encontré con una sorpresita que me plantaron en la mesa de la clase:




Vino rosado, pan de fruta y jamón ahumado, típico de la Selva Negra

¡Pero qué majos que son mis alumnos, coño! Tendré que cambiar de profesión oficial.


Tres

Por purísima casualidad me he dado cuenta de que hoy hace tres años que empecé con el Gel de ducha. Con un año por ahí de inactividad, que eso sí que es para avergonzarse, Girlie. La primera parte del blog ya la dejé cerrada con llave. Es otra etapa y ahí se queda. Por eso éste es el Gel de ducha II. A ver cuánto dura la cosa.




Me voy a patinar, ¡hale!