Desde que llegué a Alemania hace más de tres años y medio, observé algo que había dejado de ver en mucho tiempo, sobre todo en lo que concernía a las personas de mi quinta: la típica familia chapada a la antigua. Es sorprendente la cantidad de familias que tienen hoy en día aquella estructura antigua de yayos, con el papá que trabaja, la mamá que es ama de casa y, como mínimo, dos hijos, de los que se ocupa la mamá. Para mí algo incomprensible. Seguramente porque no podría asumir ese papel y no soporto la idea de tener que depender de alguien y de su dinero (así ando estresada, claro, si es que no soy demasiado lista XD).
Hoy estaba visitando el blog de una astróloga inglesa que es muy aficionada al ganchillo y a las plantas entre otras cosas. Y en su post hacía referencia a una breve lista de 4 blogs que tiene enlazados. Tenían en común que eran escritos por mujeres que no trabajan remuneradamente, que tienen su vida basada en casa y familia, y ocupan sus horas de ocio con manualidades de diversa índole. Y no he podido evitar pensar en aquella típica imagen de las mujeres quemando sus sujetadores. Vamos a ver, ¿pero aquí qué ha pasado? Es como si, después de acumular una buena dosis de resentimiento, gritaras, y ya con ese grito te viniera la calma paulatinamente y se desvaneciese esa energía rompedora que pareciera que iba a cambiar el mundo desde la raíz.
Eso sí, parecen tener mucho tiempo para sus aficiones, para deleitarse en las pequeñas cosas que las rodean, para pegarte un rollo que te cagas en sus posts, que pulidamente decoran con sus fotos. Y en cierto modo no está del todo mal su camino si les permite disfrutar de todo ello.
De todos modos, veo en ello siempre un peligro terrible. ¿Qué pasa si en realidad no eres feliz? ¿Si has llegado a un conformismo impuesto por la dependencia? ¿Y si quieres cambiar de ruta? ¿Tienes que buscarte a otro mozo que te sostenga, porque no tienes experiencia laboral? Esa situación me parecería realmente abrumadora. Debe de ser cosa del carácter.













4 comentarios:
Todo tiene un precio, Dusch. La independencia económica, el stress y la falta de tiempo para uno mismo. Pero a mi parecer la dependencia económica lo tiene aún mucho más alto.
Personalmente, no soportaría la falta de libertad que supone. Pero creo que tampoco me gustaría que nadie dependiera económicamente de mí. Sencillamente porque no me parece nada sano, para ninguna de las dos partes, que en una relación afectiva uno dependa económicamente de otro. Porque, en efecto, ¿qué ocurre cuando el amor se acaba? ¿O cuando sencillamente la relación no funciona, por los motivos que sea?
La dependencia económica es una atadura demasiado fuerte, tanto para el que depende como para el que mantiene. Las personas tienen que sentirse más libres a la hora de decidir con quién quieren compartir su vida, y no estar supeditadas a otro tipo de intereses o a la responsabilidad de haber de mantener a otro.
Antiguamente, no había otra salida para las mujeres. Pero hoy por hoy, no me parece deseable para ninguna mujer esa falta de libertad.
Un gran beso, Dusch!
Hola Dusch,
Crec que tot té un preu.Amb aquest escrit m'has fet recordar quan era més jove i la meva mare em deia que no havia de deprendre de ningú. Ella es referia econòmicamnet i jo hi afegeixo , sentimentalment. A vegades però, la llibertat que tan desitgem la paguem amb solitud però també hi ha persones "soles" que viuen acompanyades. La meva mare en el seu temps va treballar durant 40 anys en una fàbrica i jo vaig tenir a estones "una cangur"( una senyora gran que em va ensenyar moltes coses) i vaig entendre molt aviat que només havia de deprendre de mi, al preu ue fos.
Molts ànims i endavant. Un petó
Uf! Avui no estic per reflexions profundes. Pe`ro celebro profundament que tornis a estar activa.
Antígona: Muy importante el otro punto de vista que señalas, el del que mantiene. En efecto, la parte que lleva la carga económica lleva eso, una carga, y una gran responsabilidad. Las dependencias de ese tipo no son nada buenas ni deseables.
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Joana: M'agrada aquesta història que expliques i també la puntualització sobre la independència sentimental. Sí, és veritat, la independència pot dur a la soledat, però estar sol no sempre vol dir sentir-se sol. I una de les experiències més tristes que es poden viure és el sentiment de soledat malgrat la companyia.
Jo també he après a viure molt pel meu propi peu. El meu pare va morir quan jo tenia nou anys i tot ens ho vam haver de manegar soles la meva mare i jo. Hem passat unes quantes juntes i sense ajut de ningú. Per sort, el potencial que es porta dins és molt més gran del que sembla ser :)
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Veí, a aquestes hores no es pot reflexionar :P
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